Acta non verba y la bobolización
Hoy escribo, y no quiero que sirva de precedente, sobre un artículo publicado por Enrique Dans en su blog, Internautas y gaseosa, en este, en concreto habla sobre lo que muchos ya nos quejábamos hace algunos días antes de la concentración realizada en varias ciudades. ¿Qué hemos conseguido? ¿De verdad hemos hecho algo? ¿Para qué fuimos a la calle? ¿Con qué organización? Os dejo, para comenzar por ahora con un trozo de su artículo que creo que vale por el resto:
Si hay que salir a la calle, se sale. Si estás enfermo, te tomas aspirinas. Si estás de viaje, lo interrumpes. Si estás muy cómodo en casa, te fastidias y pasas frío un rato. No valen disculpas: o estás, o no estás. Si hay que reunirse con el PP, con IU, con CiU, con el PNV, con UPyD, con ERC, con el BNG, con Coalición Canaria o con Na-Bai, nos reunimos: es fundamental que entiendan a qué estamos y qué pedimos. Si hay que inundar con correos de protesta, se inunda.
Si se me permite la reflexión no hemos conseguido nada. Seguimos igual que siempre, o no, peor. Está muy bien crear grupos en FaceBook, es más yo fui propulsor del “Por la neutralidad en la red [Valencia], pero no quiero, me niego ha que sea un punto de encuentro y de almacenaje de gente que quiere estar ahí por hacer presión digital, no, no y no. La presión digital no nos lleva a ninguna parte, aquellos que se piensa que hemos de ser grupos ácratas y con vocación de lo absurdo, no hacen más que dispersarnos cada vez de nuestro objetivo que es el de realizar una presión firme y contundente sobre algo que consideramos necesario y justo. Los seres humanos somos seres políticos y sociales y nuestros derechos fundamentales y las libertades individuales es algo que nos perteneces de forma inalienable a nosotros mismos; si defender esto, si defender nuestra libertad y alzar la voz es hacer política, hagámosla. Pero bien saben ellos que no lo es y que si no lo hacemos otros lo harán por nosotros.
Estamos siempre pendientes de un foco, somos absurdos y quietos girasoles en un gran campo donde no hay nada, somos seres bobalizados. ¿Qué pasa, que si no lo hace Madrid nosotros no podemos hacerlo? ¿Acaso nos ha ido bien así? ¿Acaso no alcanzó la mujer su derecho al voto en Valencia? ¿Qué diría Clara Campoamor si viera semejante quietud? ¿O nuestra primera constitución en la Isla de San Fernando, que no es ni siquiera Cádiz? Lo local es nuestro fuerte, miremos nuestras calles, los que han escrito nuestra historia, ¿dónde están los Madriles? Tenemos que salir a la calle, a las calles, a las plazas, nosotros somos los que mejor conocemos la fisionomía de nuestras ciudades, las plazas más concurridas, los lugares más paseados, seamos únicos y hagamos llegar nuestro mensaje. ¡Los derechos fundamentales son de todos! Los derechos fundamentales no nos pertenecen únicamente a los poseedores de un router, son de la frutera, de la barrendera, de la kioskera, del que lava coches en la esquina, del hombre que vende cupones, son nuestros y nadie nos los puede arrebatar. A ellos es a los que hay que convencer, a los que hay que informar y no a funcionarios a las 20.00 h. sabiendo que han salido a las 15.00 h. de allí. Todos tenemos que defender nuestros derechos, porque para eso son de todos.
Salgamos a la calle, saquemos nuestra manta como aquel artista, de verdad que era Lope de Rueda y difundamos el manifiesto como si de una obra se tratase, saturemos la administración, sembremos el caos en ella y hagamos fuertes con todos los apoyos que encontraremos en nuestro camino, el viaje será largo, pero o lo emprendemos o no llegaremos nunca. No importa como pensemos o la ideología que tengamos, únicamente defendemos algo tan común y universal como la libertad, no debe caber lugar a malinterpretaciones, igual da ser del Norte o del Sur, centrípeto o centrífugo, tecnológico o nativo digital, basta con ser ciudadano.
Por eso, queridos compañeros, ya que se acercan las fiestas Saturnales, pidámosles a nuestros amos, como buenos súbditos sumisos que hemos sido este año, que nos liberen de nuestros grilletes y que nos dejen recuperar lo que nunca tuvieron que arrebatarnos, la libertad.




