Al final, se siente satisfecho
Hoy no voy a hablar sobre los resultados, hoy no voy a hablar sobre esa “victoria” del PP con respecto al PSOE, ni de que Sosa Wagner esté en el parlamento europeo después de una campaña llena del veto de RTVE, las cadenas privadas e intereses políticos.

Pues hoy no voy a hablar de nada de eso, voy a hablar de mis abuelos, porque quiero y porque después de tantos años de “dictadura” del PSOE en mi casa por primera vez se produjo un cambio. Todo esto empezó cuando un día después de comer vi a mi abuelo con una carta entre las manos y quejándose de cosas como la educación, las pensiones, la energía y demás… Me acerqué y le pregunté qué era lo que le pasaba y conforme me iba contando cosas iba haciéndole preguntas y recordándole etapas y meteduras de pata del gobierno de Zapatero.
Al día siguiente me lleve las papeletas de todos los partidos y sus respectivas cartas y trozos de programa para que pudiera leer y comparar, leyó, pensó, divagó y eligió. Me siento muy orgulloso de él y de mi abuela y ellos se sienten orgullosos de su condición de ciudadanos, porque aunque sólo haya obtenido un eurodiputado por primera vez se sienten ciudadanos, ciudadanos que han firmado un contrato con un candidato, que han leído su programa y que lo han aprobado en las urnas. Eso es la ciudadanía, esa es la pequeña dádiva que supone el voto.
Mi abuelo después de todo esto, eligió Unión Progreso y Democracia, mi abuelo eligió un mejor futuro para los jóvenes de este país, eligió hablar con todas las partes afectadas y escuchar las propuestas de la gente, eso ha elegido y por eso ha votado. El próximo día, hablaremos del gobierno
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