Atrévete a pensar libremente

Hay amores que deben acabar

Os prometí en mi último artículo, algo que no pude cumplir. Aunque nos hemos visto envueltos en pésimos acontecimientos que han suspendido el hacer diario de nuestra familia. Os dejo, hoy, con la carta que he leído esta mañana en el funeral de mi abuelo. Un beso.

Hay amores que deben acabar. Los hay, digo, que no convienen a ninguna de las partes. Supongamos que a todos los aquí reunidos nos aconteciera lo nunca visto: un amor eterno, interminable, perpetuamente renovado según las leyes del espíritu más romántico y la estética puramente clásica.

Imaginaos jóvenes deidades, que no deseárais salir más de estos cuerpos, ni alcanzar nuevas metas, ni viajar, ni aumentar o disminuir en estas capas de piel que nos atrapan y envuelven. Imaginaos que pudiéramos dejar de beber por un momento del río Leteo, quien ya intenta constreñir a algunos de nosotros. ¡Pedimos ser eternamente absurdos, eternamentes aspirantes a ser los mejores en un mundo totalmente simétrico! ¡Lo imposible!

Sabéis, aunque muchos pensaran que él (mi abuelo) temía a la muerte, quiero creer que no hubiera vivido con nosotros este sueño, ni comido en nuestro banquete. Creo saber, que quería ver todas y cada una de las corridas de toros que podía, las zarzuelas, las novelas, sus películas, como si fueran las últimas, porque, en parte, así lo fueron. Creo saber, que quería besar a su esposa, a su hija y a mí, en la frente, cada día de una forma distinta, con un palpar distinto, en un lugar diferente, con un hablar diferente. ¿Sabéis qué? En su vida, hubo amor; para los cristianos, podríamos decir que fue un seguidor de San Agustín; y poco a poco; con cada gesto, con cada día…. Hay amores que deben acabar.

¡No sabemos que pedimos! Es un imposible, además de una pesadilla. Por eso digo, que hay amores que deben acabar. En sus 79 y nuestros… tantos… Ahora, que somos más hermosos que mañana, es el mejor momento para despedirnos de él, de un gran amor

Por último, debo dejaros marchar, pero no sin antes recordaros, que aunque mentira parezca, hay amores, recordad, que irremediable y afortunadamente, sí, sí, afortunadamente, deben acabar.

Disfrutad del amor, como el lo hizo; y que el viaje os sea largo.

Cheap London

Hace unas semanas hablando con mi amigo Mario le comenté la idea de alejarnos de esta tierra de sol, toros, Sevillanas y Catalanes “emprenyats“.

Preguntarle a alguien si quiere viajar acompañado en estos tiempos es cómo preguntar a qué saben las nubes, probablemente no te responda o te diga lo imbécil que eres o deje de hablarte durante un tiempo, eso sino intenta quedar bien y se mira la cartera para después decirte “Ufff, he de aclarar mi situación, con el traje de fallera, el porsche, los 3 apartamentos y el sueldo Nescafé, ando fatal ¿eh?”. A Mario le consulté sin pensar, no había podido localizarle porque había ido a pasar unos días al orgullo gay; y sinceramente, creía que me diría que no. Cual fue mi sorpresa que a los 15 minutos de haberle envíado un mensaje por FaceBook recibí un “Reserva, pero resérvalo ya”. Y bueno, aquí estamos, con los nervios a flor de piel y ganas de ponernos rumbo a la ciudad del Támesis.

Nos vamos 6 días – 5 noches, del 30 al 5 de Octubre y espero poder publicar por las noches los vídeos que grabemos el día anterior y confeccionar una guía para viajar barato por Europa. Esta vez prometo comprar una tarjeta de móvil cuando llegue y poder twittear todo, ¿creíais que os íbais a quedar sin mí? Nos vemos en unos días desde Londres, besos y sed buenos.

Yo nunca, nunca…

Yo nunca bebo ni fumo; bueno, supongo que en estos tiempos que corren es algo complicado que alguien se crea esta afirmación; pues sí, tiene razón, bebo en verano, algunos días de verano, y bebo como si no hubiera mañana. Y no, aunque no se lo crea tampoco fumo. También hay algo que aunque quiera y lo intente jamás consigo, mantener una relación viva en verano, ni en vacaciones, ni en Pascua, ni en Navidades…

Lo más parecido a eso que tuve duró algo menos de 3 semanas. Debo tener mala suerte o una ausencia total de “ojo clínico” a la hora de elegir a la gente; eso o que como dicen en todas las películas “siempre se van los mejores”. Después de 3 semanas, si es que llegaron a 2 y media se fue para volver en todas las fiestas, en todas… y yo como algo absurdo o estúpido hago lo posible para permanecer en Valencia ese día; o esos dos días; o el fin de semana; o esa media hora que volvemos a encontrarnos, ¿para qué? Para nada…

¿Conocéis la Ley de la atracción? ¡Pues es una mierda! Os prometo que lo que más anhelaba aquel Agosto era no salir nunca de aquellas sábanas, ni apagar el mando otra vez más solo… También es cierto que había pocas posibilidades de que aquello saliese bien, era como comprar algo que caducará al día siguiente y no tener suficiente hambre para acabarlo. Aunque, ¿no somos acaso así de estúpidos? El sol no durará eternamente y seguimos trayendo niños al Mundo, si conservamos la esperanza de que no pase nada algún día, yo también conservo alguna que otra ilusión que sé que nunca se harán realidad.

¿Sabéis? Aunque ella ahora no se acuerda, mi abuela me regaló mi primer reloj con 11 años, desde entonces hasta el Agosto de aquel año he llevado con precisión aquel artefacto, unos días antes decidí sustituirlo por una cosa realmente fea, que nadie quisiera robar, lo malo fue que le gusto, ya no es mío; y desde entonces hasta la actualidad no he vuelto a llevar nada en mi cuerpo que de la hora con exactitud, creo que se paró y creo que aún lo sigue llevando allá donde va.

Yo deseo llegar algún día a ser como Zeus y poderme ir 300 años de luna de miel y besar, y reir, y hartarme y discutir, y volver con tanto asco que no pueda volver a parar de trabajar, vamos, ser como Zeus. Pero como esto no es posible y la absurda ley de la atracción sólo sirve para escribir libros como churros, yo, mañana debo encontrarme con mi pasado.

Al hombre que, basándose en este informe, invente una máquina capaz de reunir las presencias disgregadas, haré una súplica: Búsquenos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.

La invención de Morel. BIOY CASARES, Adolfo

Valenbisi, el transporte de todos los Valencianos

El pasado día 18 de Agosto me hice socio de Valenbisi a través de su web. Hace 3 días recogís de mi buzón la tarjeta que me acredita como socio de la red y con la cual podré disfrutar del servicio durante todo un año. La empresa ha establecido dos tipos de tarifa, la anual de 18€ y la semanal con un coste menor y específicamente ideada para periodos vacacionales, turísticos, etc; con un coste de 10€. Yo, dado que pienso hacer un uso intensivo del servicio me he decantado por la anual, pero si queréis probarlo y más ahora que no está en su plenitud de paradas podéis probar con el bono mensual y probar su funcionamiento.

Una vez que coges la bici de las estaciones tienes 30 minutos para desplazarte y volverla a dejar en otra parada marcada para tal fin, si la parada estuviera llena, sólo hay que volver a hacer contacto y volvemos a tener 15 minutos adicionales para encontrar una parada próxima (hay casi 150 de la primera fase) o esperar a que quede libre la nuestra. Valencia es una ciudad pequeñita y realmente bien comunicada, así que 30 o 40 minutos por trayecto están realmente bien; y si se te hace corto siempre puedes volver a cogerla de nuevo al instante de haberla aparcado.

Llevo dos días usándolo y tengo el número de abonado 4939 (espero que seamos el total de miembros con bono anual) con lo que debo decir que con mi corta experiencia estoy altamente satisfecho: aún no he tenido problema alguno para coger una bici ni para dejarla, ni al pasar la tarjeta de contacto, ni con la red de estaciones, simplemente perfecto.

Por cierto, según me informan por twitter, el usuario @lexbar ha creado una aplicación web que nos permite localizar en cada momento y con un plano mejor que el oficial dónde hay o no bicis disponibles y todas las estaciones.

Yellow Mind