Si me amas, lárgate

por isacar

Siempre he sido un gran defensor de las relaciones como han de ser, y con esto no digo que haya mejores ni peores formas de mantener viva la llama, pero algo que, aunque me ha gustado experimentar mucho, no he conseguido tolerar es ese feo acto que hacen la mayoría de las parejas en España: dormir juntos. Nunca lo he podido comprender, salvo después de una gran noche de lujuria en invierno y sin calefacción.

Dormir juntos es el mayor acto de egoísmo los días laborables, los fines de semana una absurda excepción y las vacaciones un gasto calórico desmedido. El despertador es tuyo y lo escuchas cuando quieres, lo mismo con tus libros, la doblez de tu sábana o la luz que necesites para contar según que ovejas.

Así que si me permitís el consejo, haced como hice yo aquella segunda vez: ‘Si pasada la media noche no respondo a un beso, puedes irte de mi lado, estoy en mejor compañía’.