Entre lentejas y macarrones
por isacar
En un consejo escolar hay toda clase de fauna, alguna más agradable que otra, claro. Una vez que te sientas en esa mesa, puedes encontrarte un sinfín de personajes y personalidades. Desde las profesoras protectoras, hasta aquellos obligados que exigen de forma rotunda “ir al grano”, los pasotas, los que son monotemáticos y aquellas personas que están encantadas de haberse conocido y cómo no, de estar escuchándose. El otro día me crucé con una especie en peligro de expansión, las madres de la asociación del AMPA, y es que es irremediable que vengan, vienen y lo peor es que vienen todas.
Después de una dilatada charla sobre el Reglamento de Régimen Interno, que no se han leído ni caso que le van a hacer, nos dedicamos a plantear enmiendas a los diferentes capítulos a lo que ellas alegan que “no pueden entender un lenguaje para listos, que si seguimos así se marcharán y que no han utilizado, ni utilizarán, ni quieren aprender a usar el correo electrónico”. Cuando me decido a preguntarles el por qué, una de ellas, la más exaltada me responde que sólo sabe hacer lentejas y macarrones y que lo demás le importa un carajo.
Hoy me he propuesto ser breve y lo voy a ser, no quiero ser cargante porque se ve a simple vista el desinterés de estás madres sin hobbies, ni trabajos, ni nada de nada salvo hijos e hijas para criar. Así que, si me lo permiten, me voy a conceder el privilegio de mandarlas a… no, no piensen mal, no pensaba mandarlas a la cocina, aunque sea el sitio que mejor les pega. Y es que, ahora que tan de moda está, ¡Que se borren del AMPA y se afilien al paro!
