Sh, hemos matado a un hombre
por isacar
El otro día, cerca de dónde yo vivo, había un hombre muerto a eso de las 8 de la mañana. La gente se amontonaba para ver aquello que parecía un “alegre espectáculo”: policía nacional, local y demás cuerpos de seguridad del estado, cotillas apartando a la gente por “el bien propio” para así poder ver y contemplar el cadáver. Todo un colegio de monjas, que habitualmente cierra sus ventanas para que los niños y niñas cristianas no vean las maldades de la creación, así como todo un círculo de personajillos arrogantes y chulescos, asistían al espectáculo, hablando sin parar sobre las virtudes y maldades de la muerte.

Nuestro barrio de Benicalap es un núcleo obrero desordenado, paradigma del caos y las desigualdades e injusticias, situado en la periferia de la ciudad de Valencia, y que se encuentra, afortunadamente, a pocos minutos del centro de la capital del Turia. Somos un barrio olvidado, dejado de la mano de Dios y de los impresentables políticos. Las únicas ayudas que nuestros ciudadanos perciben son monetarias y claro está, la droga, las malas compañías y la falta de educación y autoestima, junto con el analfabetismo crónico que padece gran parte de la población, no favorecen la rehabilitación y recuperación integral de las personas en situación de pobreza, exclusión, enfermedad… La caridad y los maltrechos servicios sociales municipales no son buenas administradoras del dinero del contribuyente, aunque a los poderes públicos les parezca que nos hacen un favor tras otro, no consiguen más que empobrecer las arcas y los monederos de todos nosotros. Dar dinero a esas familias y personas, en situación de exclusión y pobreza extrema, no sirve para combatir las injusticias y la marginación. Nunca la limosna y la caridad cristiana han servido para combatir y erradicar la pobreza. Lo vemos con las inútiles campañas que algunas ONGs, Televisiones, Ayuntamientos y derivados… se empeñan en organizar cada cierto tiempo, cada Navidad… para lavar su mala conciencia y evadir impuestos.
Después de ponernos en situación, los informados y curiosos de la calle sucia del barrio de Benicalap, empezaron a hacer sus loterias, y sin duda alguna todos coincidieron en que el sujeto había muerto de frío. ¿Había muerto? o ¿Le hemos matado? ¿Acaso no es para todos el mismo frío? ¿Acaso no somos todos seres humanos? La respuesta debería de ser sí, pero con un matiz, él es un ser humano pobre, tal vez con algunas monedas, pero incapaz de invertirlas y administrarlas. Tal vez tuviera el dinero suficiente para pasar las noches en caliente y así “sufrir” el mismo frío aceptable que el resto de los ciudadanos de esta leal ciudad de Valencia…
Creo sinceramente que si no somos capaces de pensar y actuar crítica y reflexivamente todos los días contra lo injusto, lo innecesario, lo superfluo, estamos contribuyendo a crear una sociedad de locos, cobardes y violentos.
No nos hacen falta milagros, limosnas, promesas y locuras para vivir con dignidad. No nos hacen falta cheques ni monedas, pero sí necesitamos urgentemente aprender a pensar, aprender a dudar, aprender a actuar y comprometernos con todo aquello que nos ayude a recuperar nuestro protagonismo, nuestra vida, nuestra dignidad diaria y efectiva.
Así que ciudadanos, ya sabéis, guardad silencio; porque hemos matado a un hombre…

Comentarios
Enhorabuena, un artículo verdaderamente a la altura de la realidad de nuestra sociedad…a la altura de gente como marias o pérez reverte, de tusón o otros buenos articulistas…ves por qué no debes hacer políticas…no desaproveches lo que tienes, a ver…con la edad el potencial se agota…menos mal que el tiempo es nuestro, y eso que juega en nuestra contra…buenas noches y gracias por esta agradable sorpresa.
varomi