¿In dubio pro…?

por isacar

El otro día estaba citado para asistir a una rueda de reconocimiento, de esas que estamos acostumbrados a ver en la tele. Antes de pasar a la sala, ya nos habían advertido que se podía reconocer al sujeto aun teniendo dudas de que hubiera sido él; esto me sorprendió, pues creí que con una sola duda razonable, debía ser puesto en libertad cualquier persona, pero parecía que la justicia había cambiado de parecer y había desacreditado todos sus principios tirando por la borda magistrales películas como “12 hombres sin piedad” y muchas de esas series de televisión que nos hacen llorar al ver “hecha justicia”. Al entrar en la sala y obtener por mi parte un “no sé quienes son los sujetos que tengo delante”, tal vez por haber pasado más de 5 meses, el fiscal tuvo que pronunciarse con la peculiar frase de: “Joder, Qué poco trabajo nos llevamos hoy”. Y es que al parecer y por lo que la tele nos enseña, nuestra justicia es un empresa con plus de productividad. Cuantos más culpables, gente trajeada, políticos, personas de color y hombres denunciados por mujeres misándricas metas en la cárcel, no sólo eres más popular y hasta te hacen juez estrella, sino que eres justo.

Llevamos varias semanas, por no decir algunos meses aguantando a esa serie de jueces estrellados contra los cimientos de nuestra civilización, Saliendo por la televisión, radio y todos los medios de difusión habidos y por haber en nuestro país y el extranjero. Lo peor es que nadie les dice nada, es que nadie ve el motivo de regenerar la justicia y lo peor es que la gente la ve justa.

No sólo tenemos el caso del sr. Camps y compañía, otros verdaderamente atroces, como el de aquel hombre de Linares que ha sido condenado a 4 años por un “presunto” maltrato a su mujer, sin que pueda ser demostrado por nadie, sin pruebas y sin la capacidad de presentar sus 3 testigos, ni siquiera por su madre, Nieves Moreno, que en un acto heroico para salvar a su hijo y a la justicia de las denuncias falsas se ha convertido en una madre coraje en redes sociales, blogs y donde haga falta. Pero el juez rechazó escucharla, porque según el, “ya era muy tarde.”

Nuestros juzgados sin duda alguna se han convertido en un ambulatorio, en un circo y lo peor de todo, es que a ese circo le crecen los enanos. Gente sin escrúpulos, con ganas de llegar a final de mes y que han tomado por propia la ya conocida frase de, “Que pase el siguiente”.

La justicia debe de ser un servicio al ciudadano, un servicio justo, que no entienda de discriminación positiva ni de ningún tipo, debe de ser justa y leal a sus ciudadanos, la justicia debe ser independiente y los jueces deben de ser jueces. Por eso a los defensores socialistas de la muerte de Montesquieu debemos decirles en los próximos comicios, no yo, sino uds. los que cumplen con los requisitos de edad, claramente aquello que queremos: verdad y justicia.